martes, 11 de enero de 2011

Este espacio no es

publico. Es absolutamente privado. Las letras vienen de Dios a mi y de mi al blog. No escribo para nadie sino para mi. Es un dialogo interno, un registro de mis actividades, una bitácora de la maldad y del lucro de la indignidad ajena. Si, por casualidad, alguien se topa con este espacio, me es indiferente. Es una ventana a una minima parte d eun ser superior, o sea yo. Un hombre sin escrúpulos, como yo, es un hombre libre. Hago, vago, recreo mis genitales, promuevo la decadencia, la inmundicia y si aquello atrayése a un que otro ser deleznable, francamente, es parte de la imperfección de la creación, no mía.

Yo soy un ser de profunda espiritualidad y compromiso con mis genitales. Idea ésta que repito cada vez que me es posible. El cajon de mensajes es solamente para quellos que han encontrado la iluminación que humildemente proporciono y difundo al mundo y que consigno en mi bitácora de actividades sexuales y automáticamente despierta dentro de si la devoción bendita por un par de nalgas alquiladas, por una vulva de recreo. Tiene fines de culto al mesías andenero que, de manera magnífica ha traducido el placer a letras, placer que una inmensa minoría ha experimentado a su paso por el santafé. Dicho cajón se usa en caso de que uno infecto con el virus del placer y devoción por la carne, disperse su odio por la vida corriente y mundana y expanda las barreras del placer. Por lo tanto, no son bienvenidas discusiones, majaderías y demás cosas, aunque yo valoro y respeto las contribuciones que se hacen de manera desprevenida: videos, enlaces y otros tantos.

Sientanse afortunados de tener el peso del placer puesto en letras, sin colorcitos maricas, sin llamar la atención, de manera pasajera. Mucho menos sin pretensiones literarias, sin rarezas conceptuales, sin lenguajes culos, desprovisto de la intelectualidad que al ser promedio desequilibra, obsesiona y reproduce d emanera indigesta. Deberían apreciar la fortuna de que yo, el benemérito y absoluto soberano de este espacio, en mi calidad divina, encarne en un humilde mortal para traer el evangelio de la carne a la vida de miserables y pequeños morbosillos que deambulan entre pajas y pajas, entre descargas de musica y porno, haciendose la paja religiosamente, a escondidas de la hermana, el hermano, la mamá, en el cuarto del estudio, leyendo mis porquerías, para darle sentido, para esculpir en cada uno de ustedes un pequeño amante de los andenes, la depravación y el exceso carnal.

Crean en Dios. Soy yo. No vengo en forma de un carajito de 22 años en plena diatriba universitaria frustrado por sus compañeras que lo excitan a diario, con intenciones intelectuales de medio pelo, escribiendo enchufado a unos audífonos escuchando mierdas depresivas, por el contrario, son la clase de ser que el hombre común desprecia: el mediocre que accede con facilidad a lo que el hombre sereno y aplicado jamás consigue; el que vive de excesos y bonadades materiales sin el menor esfuerzo, aquel cuyo eje vital no es más que su erección. Alguno de ustedes, simples mortales, puede preciarse de vivir por y para el sexo? supongo que no. por eso, hay una división entre los unos y los otros, los que entienden el evangelio y los que no. Y cómo se diferncian! ja ja.

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